LUZ DE AMOR
Un hombre va a un prostíbulo y pide la puta más grande y gorda que haya. La madama le dice:
—Vaya a la habitación 245.
Nuestro hombre va y al abrir la puerta se encuentra con la puta más gorda del mundo, ¡una mujer inmensa! Sus carnes generosas se desbordan por los dos lados de la cama, y sus tetas son tan grandes y fláccidas que la mujer tiene que apartarlas para ver quien ha entrado en la habitación. Al verla, el hombre es tan feliz que se queda sin habla, mirándola hasta que ella dice:
—Bueno loco, ¿qué querés?
—Este... yo venía a pasar un rato con vos.
—Bueno, vení, que tengo hambre y quiero comer pronto.
Así que el hombre escala hasta la cima de esta montaña de grasa y
empieza a fifársela, pero al cabo de un rato se para y dice:
—Perdoná, gordi, ¿te importaría apagar la luz?
—¡Esto no es serio! Si te parezco tan gorda y fea como para hacerlo a oscuras, ¿para qué viniste a verme?
—No, no es eso... ¡Es que la lamparita del techo me está quemando el culo!

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